Durante la última década, se han llevado a cabo numerosas investigaciones y debates sobre la importancia de gestionar el periodo periparto de las vacas lecheras para reducir la incidencia de hipocalcemia. Algunos trabajos confirmaron lo que ya sabíamos, otros ampliaron nuestra base de conocimientos y otros investigaron estrategias más novedosas. De todos estos estudios se han extraído varios puntos clave para comprender el tema.
La hipocalcemia, tanto en su forma clínica como en sus formas subclínicas, tiene consecuencias negativas para la vaca, tales como una mayor incidencia de otros trastornos de salud, costes adicionales de tratamiento, menor fertilidad, una reducción significativa de la producción de leche y, para el propietario de la explotación, menos beneficios por vaca.
La evolución en el tiempo de la recuperación de los niveles séricos normales de calcio tras el parto es más importante que una evaluación en un único momento.
No existe ninguna estrategia que garantice una incidencia cero de hipocalcemia, pero algunas estrategias de alimentación ofrecen un mejor retorno de la inversión que otras.
La alimentación con una dieta acidogénica (también conocida como dieta con DCAD negativo) ayuda a optimizar el metabolismo del calcio (a través de la PTH y la vitamina D) antes del parto, lo que puede contribuir a reducir la incidencia de hipocalcemia, dando lugar a los mejores resultados tanto para la vaca como para el ganadero.
Aunque todavía hay opiniones divergentes sobre cuál es la mejor forma de formular una dieta acidogénica (nivel de DCAD; nivel dietético de calcio y fósforo), una cosa es segura: la alimentación con una dieta acidogénica es, con diferencia, la estrategia más probada científicamente para ayudar a mejorar el estado del calcio posparto en las vacas y la más implementada en las explotaciones lecheras actuales, y por una buena razón.
La alimentación con una dieta acidogénica en el periodo preparto tiene efectos positivos sobre el metabolismo del calcio, lo que puede traducirse en una mayor absorción del calcio de la dieta por parte del intestino y en la liberación de calcio de los huesos, proporcionando más calcio «disponible» a la vaca. En otras palabras, se actúa sobre los mecanismos primarios de regulación del calcio de la vaca para mantener concentraciones normales de calcio en sangre.
Las investigaciones han demostrado que la alimentación con una dieta acidogénica a las vacas lecheras en el periodo preparto puede conducir a:
Una nueva estrategia adopta un enfoque diferente utilizando la regulación del fósforo, en lugar de la del calcio, para elevar las concentraciones de calcio en sangre. Esta estrategia se basa en la alimentación con una dieta deficiente en fósforo, ya sea suministrando una cantidad de fósforo inferior a las necesidades dietéticas o mediante la adición de un agente quelante del fósforo, para inducir la resorción del fósforo de los huesos. Dado que el fósforo y el calcio se unen para formar la matriz del tejido óseo, la degradación de este tejido libera ambos minerales a la circulación.
Aunque esta estrategia puede garantizar un suministro de calcio a corto plazo y ayudar a mantener altas las concentraciones de calcio en sangre en torno al parto, un análisis más detallado revela por qué no es el mejor enfoque para gestionar el estado del calcio en vacas periparto.
Como se ha mencionado, la alimentación con una dieta deficiente en fósforo eleva las concentraciones de calcio en sangre a través de un mecanismo secundario. Los estudios han demostrado que esta estrategia da lugar a concentraciones de fósforo en sangre (0,95 mmol/L) y saliva (5,53 mmol/L) por debajo de lo normal.4 Una vez que se agota la reserva de fósforo de rápida disponibilidad procedente de la sangre y la saliva, la vaca debe movilizar el hueso para revertir la grave deficiencia de fósforo, reponer las concentraciones en sangre y saliva, y satisfacer la necesidad de deposición de fósforo en la leche.
Las investigaciones han demostrado que alimentar con una dieta preparto deficiente en fósforo puede dar lugar a:
A medida que aumentan las presiones competitivas para producir leche de forma más económica y se imponen mayores exigencias al rendimiento económico de las explotaciones lecheras, resulta fundamental utilizar tecnologías probadas que generen un retorno de la inversión. Aparte de la producción de leche, ningún otro indicador de salud o rendimiento de las vacas, medido y supervisado, que se vea influido por la ingesta de nutrientes de la dieta es objeto de mayor escrutinio que las medidas de hipocalcemia (tanto clínica como subclínica). Al igual que con todas las decisiones, hay que tener en cuenta muchos factores. Sin embargo, cuando se dispone de estrategias investigadas y probadas en granja que además proporcionan un retorno de la inversión, la elección es sencilla: optar por la estrategia que ofrece mejores resultados.
1 Leno et al., 2017. J Dairy Sci. 100:4604.
2 Glosson et al., 2020. J Dairy Sci. 103:7039.
3 Ryan et al., 2020. Theriogenology. 142:338.
4 Frizzarini et al., 2024. J Dairy Sci. 107:5204.
5 Kerwin et al., 2019. J Dairy Sci. 102:5191.
6 Thilsing-Hansen et al., 2002. J Dairy Sci. 85:1855.
7 Frizzarini et al., 2024. J Dairy Sci. 107:5222.
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