El estrés térmico es un problema recurrente al que se enfrentan cada verano los ganaderos de toda Europa. Cuando las temperaturas superan ciertos umbrales (por ejemplo, una temperatura de 25 °C y una humedad relativa del 10 %, o una temperatura de 22 °C y una humedad relativa del 50 %), las vacas no pueden mantener su temperatura corporal de forma eficaz y todo su sistema fisiológico se ve afectado. Es por ello, que se producen varios cambios fisiológicos a medida que la vaca intenta adaptarse a estas condiciones. Por ejemplo, se reduce la ingesta de alimento, se acelera la respiración (lo que a su vez provoca un desequilibrio ácido‑base sistémico) y se pierde una cantidad excesiva de saliva.
Los efectos del estrés térmico pueden ser especialmente significativos en las vacas lecheras de alto rendimiento, con ingestas de más de 25 kg de materia seca (MS) al día y que, debido a su elevada actividad metabólica, producen una gran cantidad de calor interno que deben disipar.
Se ha escrito mucho sobre este tema en los últimos años, pero en este blog nos centraremos en una breve descripción general de los diferentes tipos de productos nutricionales que se utilizan para dar soporte a las vacas lecheras durante el estrés térmico. Estos productos pueden clasificarse según su efecto específico, y algunos ejemplos incluyen:

Es evidente que existe una amplia gama de productos nutricionales entre los que elegir, algunos de los cuales pueden aportar beneficios complementarios. Dependiendo de la gravedad de la situación y de sus objetivos, puede ser recomendable utilizar varios productos al mismo tiempo para favorecer la salud y la productividad de los animales en riesgo. Sin embargo, elegir el producto o los productos adecuados puede resultar complicado dada la gran variedad disponible. En caso de duda, las siguientes preguntas pueden ayudarle a orientar su elección:
Objetivo: ¿Qué pretendo conseguir? ¿Complementa este producto la acción de otros productos que ya se están utilizando?
Evidencia: ¿Cuál es la evidencia científica que respalda el producto en cuestión? ¿Se refiere esta evidencia específicamente al estrés térmico? ¿Cómo se obtuvo la evidencia (in vitro o in vivo, en qué especies animales, etc.)
Consistencia: ¿Contiene el producto en cuestión el mismo tipo, calidad y cantidad de ingredientes que los analizados en la evidencia científica presentada?

Además de estos puntos, conviene recordar que la mayoría de este tipo de productos nutricionales están diseñados para aliviar los efectos del estrés térmico y, por lo tanto, abordan sus consecuencias en lugar de prevenir que se produzca. Tal vez le interese considerar soluciones alternativas que hayan demostrado prevenir la aparición de los efectos del estrés térmico, en lugar de aquellas que tienen como objetivo reducir síntomas ya existentes.
También conviene recordar que la mayoría de estos ingredientes tienen como objetivo a las vacas en lactación. Si bien el impacto del estrés térmico es muy evidente en las vacas en lactación —comen menos y producen menos leche y de menor calidad—, el exceso de calor y humedad también puede afectar a los demás animales, y los síntomas resultantes no siempre son tan evidentes como los que se observan en el rebaño en lactación.
Las vacas lecheras de alto rendimiento trabajan a un ritmo metabólico elevado durante la mayor parte de su ciclo de producción, incluida la mayor parte del periodo seco, cuando debe producirse una intensa restauración de los tejidos. A menudo se pasa por alto a las vacas secas, pero se ha demostrado que las vacas afectadas por el estrés térmico durante el periodo seco producen menos leche en la lactación posterior. Por lo tanto, es imprescindible incluir a las vacas secas en los planes de gestión del estrés térmico y aplicar soluciones nutricionales que las apoyen también a ellas
En los últimos años se han publicado varios estudios de investigación sobre los efectos de la suplementación con OmniGen AF en vacas secas y en lactación durante el estrés térmico. Los resultados incluyen una menor frecuencia respiratoria y temperatura corporal, así como un mayor consumo de materia seca (IMS) y una mayor producción de leche. Estos datos sugieren que OmniGen puede desempeñar un papel importante como parte de una estrategia nutricional sólida para apoyar la salud y la productividad de las vacas lecheras durante el estrés térmico.
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